SALAMANQUE - 19-20-21 Octobre 2006

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- "Balance y perspectivas de la animacion sociocultural : panorama europeo",
in Perspectivas actuales de la animacion sociocultural -cultura, tiempo libre y participation social, actes du colloque ibero-américain d'animation socioculturelle (Victor J. Ventosa, coord), 19-21 octobre 2006, Salamanque, Ed. CCS, Madrid, 2006.

BALANCE Y PERSPECTIVAS DE LA ANIMACIÓN

SOCIOCULTURAL: PANORAMA EUROPEO

Jean-Claude Gillet

Profesor emérito en Ciencias de la Educación

de la Universidad Michel de Montaigne (Burdeos 3).

Queridos amigos, permitidme, ante todo, que dé las gracias a todos (tanto instituciones

como personas) los que han contribuido a que yo esté a vuestro lado

en este momento inaugural del I Congreso Iberoamericano de Animación Sociocultural.

Este agradecimiento va dirigido, en primer lugar, a Víctor Ventosa

Pérez, que ha sido quien ha llevado a buen puerto esta iniciativa y que me ha

hecho un honor especial al invitarme a pronunciar algunas palabras en la clausura

de este congreso.

Todos los que me conocen saben perfectamente mi firme adhesión a las culturas

lusitana, española y latinoamericana. Desde la edad de 14 años, aprendiendo

el español en el instituto, descubrí a Góngora, Garcilaso de la Vega,

Calderón o Gabriela Mistral, el desierto de Atacama, que se convirtió, para el

adolescente que era yo entonces, en un destino de ensueño. Este sueño lo he

podido ver cumplido 47 años más tarde, a lo largo de los viajes que me condujeron

principalmente por América Latina, pero también por Québec y por Europa,

durante los meses de mi dedicación a la investigación temática con el fin

de acercarme a la realidad de la animación sociocultural en todos los países

donde existe.

Esta invitación representa, pues, para mí, un doble reconocimiento: el de

mi afiliación, en alguna medida, al mundo iberoamericano, y el de legitimarme

para poder hablar de la animación.

Mi intención será, por tanto, organizar alrededor de tres puntos, los siguientes

temas:

• ¿En qué situación se encuentra actualmente la animación en el mundo?

¿Puede ser evaluada la progresión de ésta, después de estos últimos

años?

• ¿Cuáles son las dificultades teóricas que nosotros encontramos en torno

de la animación sociocultural?

• ¿Qué proyectos nos parecen más oportunos para llevar a la práctica?

1.. LA PROGRESIÓN EN LOS ÚLTIMOS AÑOS

Ya antes del coloquio de Burdeos en 2003, en los años noventa del pasado siglo,

por no remontarme a los años setenta u ochenta, algunos encuentros, seminarios

o congresos han dado a conocer, de modo especial en España, en

Portugal y en Francia a investigadores y prácticos en torno a los temas relacionados

con la animación sociocultural: pienso en estos momentos, de modo

especial, en el I Congreso Internacional, organizado por la UTAD en Vila Real,

en mayo de 1995, al que, a pesar de ser todavía un inexperto profesor universitario,

yo fui invitado en compañía de otros colegas: un danés, un belga,

un chileno, ocho gallegos y otros tres franceses, entre los que estaba mi colega

Yves Raibaud, aquí presente.. Otros congresos se realizaron en la misma

ciudad hasta que se trasladaron a Chaves. Hubo también varios en Gijón con

Asturactiva, en Burdeos, especialmente con nuestra colega de Québec, la socióloga

Jocelyne Lamoureux, o con Xan Bouzada Fernández; uno en Bogotá en

1998 organizado por la Universidad externado de Colombia, etc. Me es imposible

citar todos.

No se puede decir, por tanto, que la reflexión internacional sobre la animación

sociocultural fuera inexistente en aquellas fechas: la producción de las

editoriales españolas y francesas estaba presente desde hacía muchos años,

integrada por estudios comparativos con el resto de Europa, sobre los dispositivos

y las instituciones en el sector de la animación. Citaré, entre otros, los

estudios coordinados por Víctor Ventosa que llevaban el título de Modelos de

formación de animadores socioculturales en el marco de la Europa Comunitaria,

publicados conjuntamente por la Universidad Pontificia de Salamanca y

la Junta de Castilla y León y otro del mismo autor, titulado Fuentes de la animación

sociocultural en Europa, publicado en 1993 por Editorial Popular de

Madrid.

Pero me parece que se puede afirmar, sin miedo a equivocarse, que el Coloquio

de Burdeos ha acelerado el proceso, reforzado los ejes de investigación

y ensanchado el campo de los encuentros de distintas culturas en torno a la

animación. Este primer coloquio universitario y científico sobre «la animación

en Francia y sus analogías con el extranjero», organizado por el Instituto Superior

de Ingenieros-Animadores Territoriales (ISIAT), el Departamento de Carreras

Sociales, opción de animación social y sociocultural del Instituto Universitario

de Tecnología Michel de Montaigne (Universidad de Burdeos, 3), tuvo

lugar en Burdeos (Francia) el 4, 5 y 6 de noviembre de 2003 (http://www.colloquecsisiat.

fr.st.). Ha puesto en común una reflexión:

— sobre la actualidad y la oportunidad de las nociones de acción caritativa,

voluntaria y profesional y el contenido de sus definiciones actuales,

— sobre la construcción de un pensamiento científico que someta a tensión

las teorías y las prácticas de animación (praxis, constructivismo,

sociología de la acción y de la decisión, ciencias políticas, psico-sociología,

equipamiento, etc.).

En este coloquio se reunieron más de 220 personas. Cerca de 60 participantes

de origen extranjero, en representación de 22 países (América del norte,

central y del sur, Caribe, África norte y central, Oriente Medio, Europa). La

mitad eran profesores o investigadores y los otros participantes representaban

a Federaciones de educación popular, de los servicios administrativos de colectividades

territoriales, de los sindicatos de trabajadores del sector de la animación,

de los representantes de asociaciones y de los trabajadores del sector

social, cultural, educativo, etc.

Estaban presentes los Ministerios franceses de los Deportes, de la Cultura,

de la Juventud, de Educación Nacional y de Investigación, al igual que la Delegación

Interministerial de la Ciudad (que depende del Ministerio de Asuntos

Sociales) y el INJEP (Instituto de la Juventud y de Educación Popular) al igual

que mucho público de la región de Aquitania.

Se presentaron alrededor de 80 comunicaciones en los talleres «Animación

ciudadana y democracia», «Beneficencia, voluntariado y profesionalización de

los mediadores. ¿Qué formación?», «Animación, desarrollo, territorios y gobiernos

locales», «Educación popular, tiempo libre, recreo y animación». Varias

publicaciones realizadas dan cuenta de la riqueza de estos trabajos1.

El segundo coloquio internacional sobre la animación tuvo lugar en São Paulo,

los días 12, 13, 14 y 15 de septiembre de 2005, bajo la responsabilidad

de la Universidad Pontificia católica de la misma ciudad. Reunió alrededor de

120 personas; 12 países representaban a tres continentes con varias decenas

de comunicaciones (http://www.pucsp.br/coloquioanima2/) relacionadas

con el siguiente temario: «Ciudadanía y democracia: desafíos de la animación

sociocultural y social en la movilización, la participación y la intervención».

El tercer coloquio tendrá lugar en Lucerna (Suiza) los días 26, 27 y 28 de

septiembre de 2006 con el título «Animación sociocultural y/o desarrollo co-

1 «L’animation professionelle et volontaire dans 20 pays» (bajo la dirección de Jaan Claude

Gillet), 2 tomos. París: L’Harmattan, col. Imación y territorios, 2004 y CDROM de las Actas del

coloquio «L’aimation en France et ses analogies à l’étranger», 4, 5 y 6 de noviembre de 2003,

bajo la dirección de Jean-Claude Gillet (suplemento a los Cuadernos de l’Isiat nº 6, otoño de

2004), Burdeos, diciembre de 2004.

munitario: ¿Algunas apuestas entre territorios de proximidad y la globalización?

». Está organizado por la HSA de Lucerna. Vamos a intentar que se abra,

en la medida de lo posible, a los países del Extremo Oriente, al mundo anglosajón,

a los países nórdicos, a los países bálticos y a los antiguos países de las

ex repúblicas soviéticas.

Entre tanto, desde 2003 han tenido lugar multitud de iniciativas en todo el

mundo: coloquios internacionales sobre la animación en 2004 en la Universidad

de Québec en Montreal y en la Universidad Saint-Joseph de Beirut. En

2005, en Chaves (Portugal), organizado por la UTAD y por otras universidades

portuguesas. En Barcelona, el mismo año sobre «Participación, animación

e intervención socioeducativa», organizado por la Universidad Autónoma; en

Montevideo sobre «Juego, recreación y tiempo libre» organizado por el Foro

permanente de tiempo libre y de la recreación, todavía en 2005, al mismo

tiempo que el Centro Recreándonos, constituido regularmente por los seminarios

de «Animación social y cultural»; y, por fin, también en 2005, otro coloquio

sobre la animación, organizado por la Universidad de Padua en Rovigo,

Italia. No puedo dejar de deciros que yo acabo de llegar de un coloquio sobre

la animación titulado «L’animation dans tous ses états» (La animación en todas

sus formas), título que toma el nombre de una de mis últimas obras. Este

coloquio ha tenido lugar en Ottawa, organizado por la Universidad Saint Paul,

lo que significa que la noción y la práctica de la animación ha aparecido por

primera vez, que yo sepa, en el mundo anglosajón.

Revistas virtuales o reales que ya existen o están a punto de aparecer, tratan

la temática que concierne a la animación: la revista Lizer o Pensar a prática

en Brasil; Agora Dèbats/Jeunesses, revista del Instituto Nacional de la Juventud

y de la Educación Popular de Francia; Quaderns d’animacio y educacio

social en Barcelona, España, etc.; han sido publicadas numerosas obras sobre

la animación entre otras: en España (Ventosa, Ucar, Caride, Vieites, Merino Fernández,

Sarrate Capdevila, Viché González, Trilla, Pérez Serrano, Pérez Guzmán,

Gillet); en Portugal (De Sousa Lopes, Bento, Nunes Peres); en Italia (Campagnoli

y Marmo, Marina de Rossi); en Suiza (Moser, Múller, Wettstein,

Willener); en Francia (Greffier, Raibaud, Gillet, Mignon); y estoy seguro de que

me olvidaré de muchas.

En América Latina han surgido iniciativas, además de las ya señaladas:

obras publicadas, por ejemplo, en Brasil o en Argentina. En este país encontré

una animadora profesional trabajando, si mal no me acuerdo, en el municipio

de Río de la Plata; otra, peruana, miembro de una asociación peruana de animación

sociocultural, «Socializarte», en Lima, donde existe una escuela de formación

de animadores; pero tenía que haberos hablado también de la formación

universitaria, que algunos de ustedes conocen, porque han participado en

la Universidad Católica Pontificia del Perú: el «Diploma de especialización en

Animación y Gestión Sociocultural». ¿Cómo no hablar también de los estu-

diantes del doctorado con los que estoy en contacto, los cuales, aquí en Colombia,

o allá en Brasil, han empezado a elaborar tesis sobre algunas problemáticas

relacionadas con la animación?

En fin, se puede afirmar que el foco de estudios más consistente se encuentra

regularmente en conferencias, coloquios o seminarios internacionales;

núcleo compuesto generalmente por brasileños, franceses, españoles, portugueses,

que, de alguna manera, están a la cabeza de toda la red que se ocupa

de la animación, y que tienen la costumbre de comunicarse entre ellos y con

cualquier comunicante de su propia red, además frecuentemente, de las redes

formales ya establecidas. Podría ser, en mi opinión, que esta comunicación se

convirtiera en motivo de confusión o de inseguridad sobre su tema, dada la

gran pluralidad de las aproximaciones a la animación. En mi opinión, es necesario

que en adelante se tenga en cuenta esta pluralidad.

2.. LAS ORIENTACIONES TEÓRICAS

Un poco de historia

Los temas centrales del coloquio de Burdeos fueron, en resumen, los siguientes:

evaluar la situación actual de la teoría y la práctica de la animación gratuita y

profesional, lo cual exigía responder a dos cuestiones previas que concernían

de modo especial a los fundamentos. ¿La noción de animación es, como se tiene

la costumbre de afirmar, una especialidad sociocultural y educativa que se

circunscribe a Francia, heredada de la Educación Popular que, a su vez, es

también fruto de la filosofía del Siglo de las Luces, de la Revolución y de distintas

corrientes confesionales? En ese caso, el que exista esta misma noción

más allá de las fronteras nacionales de Francia y, de modo especial, fuera de

Europa, ¿debe ser atribuido a la influencia histórica, ejercida por Francia sobre

los aspectos lingüísticos e ideológicos, y que se prolongan más lejos, hasta

Québec y hasta algunos países de América Latina, en este caso por mediación

de las vías de comunicación hispánicas o lusitanas? ¿Esta misma noción

está participada legítimamente, con leves acepciones distintas y otros contextos

históricos, políticos y culturales? ¿Qué significa su ausencia?, ¿o es que coexisten

bajo denominaciones muy dispares, prácticas similares que surgirían en

campos de intervención idénticos?

O, por el contrario, ¿se trata de cosas completamente heterogéneas, porque

se asientan en historias y en corrientes ideológicas de perfiles muy diferentes?

Por ejemplo, ¿qué habría de común entre orientaciones y prácticas

emanadas de la teología de la liberación, de la pedagogía de los oprimidos,

de la aproximación étnico-comunitaria, de un trabajo social que se apoya en

una perspectiva anticapitalista y las que han originado el campo de la animación

de las que ciertos investigadores y prácticos aceptan que, en la realidad

presente, han perdido los valores de igualdad y de justicia que los animaron

en los inicios?2.

En el aspecto histórico, es preciso recordar, sin que por ello queramos favorecer

un imperialismo cultural, que la Revolución francesa y más tarde el Imperio,

han llevado los ideales de la Revolución bajo las banderas, al atravesar

Europa, sembrando al mismo tiempo, con la guerra, el pillaje y la desolación,

paradójicamente, el Código Civil y la Declaración de los Derechos del Hombre.

Las ideas nuevas no conocen fronteras (los libros de los filósofos de la Ilustración

entran clandestinamente) y muy pronto inspirarán, por ejemplo en Italia,

la búsqueda de la unidad nacional. Llevada por estos mismos ideales,

Francia, algo más tarde, se propuso la conquista de un imperio colonial.

Los intelectuales, de Víctor Hugo a Zola, han contribuido mejor que los escuadrones

militares a propagar los ideales de la República, más allá del océano

hasta América Latina que bullía en busca de su emancipación, como sucede

con Miranda (general venezolano a hombros de Dumouriez en Valmy, cuyo

nombre está inscrito en el arco del triunfo) y con Bolívar en Sucre, y Zapata,

que han sabido juntar estas influencias de la Revolución con sus tradiciones

populares más particulares. Se ve, por ejemplo, que varios países colocan el

gorro frigio sobre su bandera nacional, cuando la idearon después de haber

vencido definitivamente a los colonos españoles: Argentina, Colombia, Paraguay,

República Dominicana, Guatemala, Honduras. De esta misma manera la

ideología de la Educación popular se extendió por Europa, en España y Portugal,

y más tarde, desde estos países hacia los de América Latina. De ese modo

se puede comprender también que la noción de animación, más o menos,

se ha preparado un camino siguiendo las pautas tardías de esta misma Educación

popular, en el año 1960 y siguientes.

Los dos coloquios de Burdeos y de São Paulo han tratado de la animación

sociocultural, tema transversal insertado en la complejidad social de nuestro

tiempo, que trae importantes desafíos a todos los que están implicados en las

relaciones público-privadas, en la construcción de la democracia y de la ciudadanía

activa en la unión con las minorías, sobre todo con las que están

oprimidas y marginadas. ¿Cómo garantizar y asegurar los derechos conquistados

(civiles, políticos, sociales) en el actual desorden del Estado y en las privatizaciones

que afectan a los países ricos y más incluso, en las luchas por la

2 J. P. Augustin y J. C. Gillet: L’animation professionelle. Histoire, acteurs, enjeux. París: l’Harmattan,

coll. Débats-jeuneusse, 2000.

J. C. Gillet: Animation et animateurs. Le sens de l’action. París: l’Armattan, coll, etnología de

la acción social, 1995.

ciudadanía en los países pobres donde las mayorías históricamente todavía no

tienen acceso a esos derechos? ¿Cómo fortalecer la búsqueda de nuevas formas

de animación, de movilización y de participación social que integre a los

distintos actores que trabajan en el campo social? Estos coloquios han buscado

favorecer la reflexión sobre estos temas, dentro del diálogo entre la producción

teórica (de investigadores y prácticos) y la producción de la sociedad,

como resultado de la interacción que proviene de la acción social, cultural y

educativa de los ciudadanos.

La elección de la noción de «analogía» para el coloquio de Burdeos

Para hablar de la animación en los diferentes países, la noción de «analogía»

es la que se considera el mejor punto de comparación de realidades distintas

y complejas: en efecto, el significado que, en francés, han tomado las palabras

«semejanza, parecido, similitud», evoca más bien imágenes de «identidad» (lo

parejo, lo mismo), de «igualdad», de «homogeneidad». Es decir, de «igualdad

de forma», mientras que la noción de «analogía» evoca, más bien, ideas de

«proporcionalidad», de «relación y correspondencia» (una relación semántica

de correspondencia entre dos o más parejas de elementos). En definitiva, es la

elección del término «analogía» lo que ha dado sentido permitiendo una aproximación

más dialéctica tomando en cuenta a la vez la identidad y la diversidad

de las situaciones en los distintos continentes.

Tres anécdotas nos van a permitir que nos demos cuenta de las dificultades

que entraña la materia. Para el coloquio de São Paulo, los organizadores, que

me habían incluido en el comité científico, me propusieron el siguiente título:

«La ciudadanía y la democracia: compromiso por la animación sociocultural y

social dentro de la movilización, la participación y la intervención». Después

de haber dado mi conformidad, me di cuenta de que el título que habían elegido

definitivamente no contenía el adjetivo «sociocultural», sino solamente el

de «social». En respuesta a la pregunta que yo les hice sobre tal decisión, me

respondieron que la unión de los dos adjetivos les parecía «una redundancia».

Yo les expliqué entonces que, por regla general, para los europeos (y de modo

especial para los franceses), los dos adjetivos unidos al sustantivo animación,

no tienen el mismo significado por dos razones, una histórica y otra institucional:

la animación «social» está más próxima a la acción social en el

terreno de la «cuestión social» o de las «políticas sociales», como las que puede

impulsar el Ministerio de Asuntos Sociales a favor de los sectores más pobres

de la sociedad3; mientras que la animación «sociocultural» es una metodología

de intervención que pretende favorecer la creatividad de las personas,

3 J. Bremond y A. Geledan: Doctionaire économique et social. Hatier, 1984.

sea cual sea su origen, dando mayor impulso a la perspectiva de su participación

ciudadana. Es verdad que para nuestros amigos brasileños la animación

social representa muy bien la idea de una estimulación y de una movilización

colectiva que se basta por sí misma.

Para un coloquio que ha tenido lugar en Lucerna en el mes de junio sobre

el tema «Una Suiza social. Una Europa social. Compromiso por una sociedad

solidaria en el siglo XXI», los colegas me piden una intervención. Yo les propongo

hacer una reflexión a partir del tema «La animación social en la lucha

contra la pobreza» y luego encuentro en el programa el título enunciado así:

«Contribución a la animación cultural en la lucha contra la pobreza»...

Por lo menos podemos bromear aquí, porque el término «animación» es

utilizado en ambos casos: pero, sucede lo contrario con ocasión en un congreso

celebrado en mayo de 2005 en Montevideo (Uruguay) sobre el tema

«Juego, recreación y tiempo libre». La definición de recreación que da el argentino

E. Ander-Egg es la siguiente: «acción de distraerse, de alegrarse y de

lograr placer. Actividad de campo específico que constituye una modalidad del

trabajo social y de la animación sociocultural, con el objeto de proponer actividades

de distracción, alegres y educativas4». Por tanto yo he dado una charla

«sobre «La animación en Francia y los gastos del tiempo libre», sabiendo

que para nuestros colegas uruguayos la palabra «animación» sólo abarca el

significado de animación (que se deduce de la vida de grupo en psicología) y,

en ningún caso, la existencia de un campo autónomo ocupado por asalariados

que tienen por misión, no solamente valorizar las dinámicas colectivas, sino

también la de promover un estatuto específico de animador. El nombre que les

parece más pertinente es el de «recreación» por la importancia general que

ella supone.

La dificultad es, pues, tan grande para establecer comparaciones en el plano

internacional, que resulta peligroso, en la misma Francia, establecer definiciones

completamente unívocas. Es cierto que las prácticas parecen idénticas,

pero, verdaderamente, ¿hasta qué punto lo es, si los significados son tan diferentes?

Y, ¿cómo no tener en cuenta las influencias, espiritual, cultural y política

que representa, por ejemplo, la teología de la liberación del CELAM (Consejo

Episcopal Latino-Americano), que admite en 1968 «un cierto derecho de

insurrección de los pueblos oprimidos», el sueño de algunos pueblos amerindios

(por ejemplo el pueblo quechua en Ecuador o en Perú, o en la época del

fórum social amazónico en Manaus en enero de 2005, antes del de Porto-Alegre),

y la influencia de Paolo Freire con «La educación como práctica de libertad

» o «La pedagogía del oprimido»? Todos estos injertos (y otros más todavía)

4 E. Ander-Egg: Diccionario del trabajo social. Lumen, Buenos Aires, 1996l (ha escrito también

varias obras sobre la animación sociocultural).

prentenden pintar la animación de una manera original, es decir, utilizar otros

términos para designar aquellas actividades que tienen el «mismo color» que

la animación. Algunos ejemplos se presentarán aquí a partir de escritos, recogidos

en el extranjero, que completan los trabajos ya realizados en otros lugares.

Sobre la animación en otros países

En España, X. Ucar, universitario de Barcelona, dice: «En el Estado Español,

desde el siglo XVIII y, sobre todo, a lo largo del los siglos XIX y XX, hasta la

Guerra Civil, existe una tradición intermitente de realizaciones en el campo de

la educación de adultos y de la cultura popular». Él cita, por ejemplo, las Sociedades

Económicas de Amigos del País, los Ateneos obreros, las Casas del

pueblo y las Universidades Populares, que funcionaron hasta 1939 y que perseguían

ardientemente el desarrollo cultural del pueblo (la Universidad Popular

de Valencia fue fundada por Blasco Ibáñez en 1903, y las Misiones Pedagógicas

fueron creadas por la II República española en 1931 para dotar de organización

a las acciones educativas, culturales y sociales, sin olvidar, naturalmente,

las colonias de verano). Y añade: «La animación sociocultural

aparece en España en la década de los años sesenta. Procede de Europa, especialmente

de Francia, siempre retomando una cierta tradición anterior, basada

esencialmente en la educación de adultos y en la cultura popular...5».

Víctor J. Ventosa insiste en el carácter ambivalente de la animación sociocultural,

utilizando distintas categorías interpretativas: «etimológica (anima-animus),

metodológica (teoría-práctica), axiológica (finalidad-instrumentalización),

ontológica (subjetividad-objetividad), histórico-social (crisis del significado-atonía

social), sin olvidar la de la motivación (autorrealización personal-participación

social6)». Él atribuye una gran importancia a los trabajos realizados por

el Consejo para la Cooperación Cultural, que entonces operaba en el marco

de la Comunidad Europea, sobre todo en la década de 1970, tanto sobre los

temas de animación sociocultural como de la democratización cultural. Casi todos

los investigadores franceses de esta época son también traducidos al español

(Moulinier, Besnard, Poujol, Labourie, Simonot, Dumazedier, les Cahiers

de l’animation, etc.).

Otros autores españoles han escrito sobre la animación, en especial: J. Merino

Fernández, de la Universidad Complutense de Madrid, X. M. Bouzada Fer-

5 X. Ucar: La animación sociocultural. Pedagogía social, Barcelona, 1992 (también ha escrito

otras obras).

6 V. J. Ventosa: Fuentes de la animación sociocultural en Europa. Editorial CCS, Madrid,

2002 (también él ha escrito diversas obras sobre este tema).

nández, de la Universidad de Vigo, o M. L. Sarrate Capdevila, de la Universidad

Nacional de Educación a Distancia. Los cursos de formación para la animación

(tras el Bachillerato) son propuestos por varias universidades en el marco

de una «educación social», que es una mezcla de educador y de animador

a la francesa (sin hablar de otras formaciones no universitarias, más técnicas y

quizá menos prestigiosas: pienso en el Tasoc).

Para Italia, la existencia de una asociación nacional de animadores socioculturales

y de una revista turinesa (publicada por un grupo importante de

comunicación educativa, cultural y política, Abele, cuya sede está en Turín, conocida

por su lucha contra la mafia) y titulada «Animazione Sociale». Una de

sus compilaciones, por ejemplo (Il lavoro di comunità – el trabajo comunitario),

ha sacado a la luz en 1996 un artículo titulado «La progettazione degli interventi

di animazione di comunità». Este grupo (que se denomina Università della

Strada», Universidad de la calle) ha publicado también una obra: Manuale

di animazione socio-culturale (en Ellena, 1989). Existen otras obras sobre el tema

de la animación, por ejemplo Animazione Culturale. Teoria e metodo, de

M. Pollo, LAS, Roma, 2002.

Esta última obra distingue varios modelos de animación: la animación teatral,

que de modo más general pretende liberar la expresión; la animación sociocultural

que tiene por objeto la toma de conciencia por las prácticas sociales

liberadoras, individuales o colectivas, sociopolíticas y sociocomunitarias en

procesos participativos o autogestionados; la animación cultural que busca una

finalidad educativa; la animación turística; la animación formativa por la utilización

de las técnicas de dinámica de grupo y de comunicación social; la animación

de tipo lúdico y recreativo (páginas 10 a 13 [«los modelos de animación

en Italia»]); todo en la intersección de tres áreas: la de la identidad

personal, la de la participación social y la de la transcendencia («El objetivo

general de la animación», páginas 135 a 142).

Mi colega Marina Rossi, profesora de la Facultad de Ciencias de la Formación

de la Universidad de Padua, considera «la animación como una práctica

ligada al cambio, que tiene un significado de transformación hacia la

realización de lo posible» (Animazione e transformazione. Identità, metodi,

contesti e competenze dell’agire sociale, ed. Cleup, Padova, 2004, p. 12). Ella

comparte esta misma opinión con vuestro colega español Mario Viché González,

que escribe: «Porque la crisis de la sociedad del liberalismo y pragmatismo,

que estamos comenzando a vivir, traerá consigo la revitalización de la animación

en tanto que es práctica del cambio y de la organización social,

cambio social basado en valores de solidaridad y cohesión social, profundo

humanismo y, en consecuencia, de una democracia real de participación»

(Una pedagogía de la cultura. La animación sociocultural, ed. Libros Certeza,

Zaragoza, 1999, pp. 169-170).

En Finlandia, L. Kurki, profesor de pedagogía social de la Universidad de

Rampere, ha revelado en el coloquio de Burdeos mediante una intervención en

español, que «la animación está a punto de desarrollarse de una manera importante

» en su país, contribuyendo a que las prácticas así llamadas existan

tras largo tiempo en los planes culturales y educativos, pero que, por el contrario,

el concepto de animación había sido casi completamente desconocido

hasta fechas muy recientes. Se traduce con dificultad al finés por la expresión

«sosiokultturinen innostaminen», que se entiende como «un campo especial de

la pedagogía social», como, por ejemplo, el de la educación no normalizada,

o de la educación de adultos (llamada, de modo especial en Bélgica, aunque

también en Francia, «andragogía»), la de los barrios, la del turismo o del desarrollo

comunitario. La formación se da en «Faschhochschulen o Polytechnics»,

a imagen de la que existe en relación con la animación, por ejemplo en Portugal7

o en Suiza. En estos dos países existen las asociaciones nacionales de

animadores.

En Suiza, los cuatro autores de la obra titulada L’animation socioculturelle

(dos de los cuales pertenecen a la Alta Escuela de Trabajo Social de Lucerna,

que está organizando para el año que viene la próxima bienal internacional

de animación), personifican el hecho de que Suiza puede ser un puente, en lo

que se refiere a la animación, hacia el mundo de hablas germánicas. También

anuncian en su previsión de objetivos: «la animación sociocultural es... una de

las componentes de las grandes corrientes sociales modernas, que se manifiestan

en la voluntad de amplios sectores de la población de participar en la

vida política, social y cultural y también en nuevos modelos y métodos de desarrollo

comunitario, de solución de conflictos y de la valoración de los intereses

» (H. Moser, E. Müller, H. Wettstein, A. Willener, La animación sociocultural.

Fundamentos, modelos y prácticas, ed. IES, pp. 9-10, Ginebra, 2004).

En Colombia existe en Medellín en la Escuela de Animación Juvenil, una

guía de trabajo (escrita en 2002, destinada a los profesores, con abundantes

artículos sobre: «¿Qué es la animación sociocultural y comunitaria?», «Contexto

en el que se desarrolla la animación sociocultural y comunitaria», acompañados

de ejercicios, todo escrito por una profesora de animación sociocultural

y pedagogía social, llamada M. Sepúlveda López).

En Brasil, V. Andrade de Melo y E. Drummond Alves (junior), el primero

profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro y el segundo de la Universidad

Federal Fluminense, han escrito una obra titulada: Introducción al descanso

(Editorial Manole, Tamboré-Manueli, 2003). J. Dumazedier (que sigue

7 Donde existen también carreras universitarias, como la licenciatura en animación sociocultural

en la Universidad de Tras-os Montes, en el polígono de Chaves. Nuestro amigo Américo

Núñez Peres puede hablaros del tema.

estando todavía muy presente en el sur de América Latina: Brasil, Uruguay y

Argentina) es el autor de referencia. El capítulo cuarto de esta obra se titula:

«La animación cultural: conceptos». Él piensa «más adecuado para definir al

profesional del ocio» utilizar el término de «animador cultural», que «define con

mayor exactitud epistemológica la naturaleza de sus conocimientos y de su intervención

», en detrimento de otras denominaciones: «recreador, gentil organizador,

agente cultural y... profesor», añadiendo que algunos le llamarían «animador

sociocultural» con un significado idéntico para ellos, al de «animador

cultural que le parece que expresa mejor la necesidad de contraponer valores

y subjetividad, cultura y naturaleza, sentidos y sensaciones.

El mismo V. Andrade de Melo en otra obra publicada también en 2003,

Lazer e minorias sociais (Ocio y minorías sociales. ED Ibrasa, São Paulo), nos

ofrece un capítulo titulado: «La competencia de los animadores culturales: una

experiencia en la comunidad de Morro Do Borel», grupo de «favelas» del barrio

de Tijuca, al norte de Río de Janeiro. Un trabajo de movilización por parte

de los animadores culturales con los jóvenes, sobre los temas de «salud, educación,

ecología, deporte, ocio, entre otros», está presentado en sus diferentes

etapas y con los compromisos de la ciudadanía.

En Argentina, P. Waichman, profesor del Instituto Nacional del Tiempo Libre

y de la «Recreación» de Buenos Aires y en la universidad de Morón, ha escrito

una obra titulada Tiempo libre y recreación. Un desafío pedagógico (Ed.

Kinesis, Buenos Aires, 2000). Una parte de ella lleva el título «La animación sociocultural

» (pp. 168-172) en la que se puede leer: «El recreacionismo (...) se

preocupa fundamentalmente de las actividades, la animación sociocultural busca

el análisis de los cambios sociales y culturales y la manera como el individuo

y el grupo se quieren implicar en él. Ella mira hacia un cambio de actitudes

de las personas de tal forma que participen en los cambios de la sociedad,

haciéndolos de manera consciente».

En Argentina siempre, pero también a través del mundo, E. Ander-Egg, en

una de sus últimas obras (Metodología y práctica de la animación sociocultural,

Editorial CCS, Madrid, 2002), define la animación de la siguiente manera:

«Un conjunto de técnicas sociales que, basadas en una pedagogía participativa,

tiene como finalidad promover prácticas y actividades voluntarias. Esas

técnicas se desarrollan por medio de la participación activa de las personas,

en el seno de un grupo o de una comunidad dada, y se manifiestan en los diferentes

campos de actividades socioculturales que llevan al desarrollo de la calidad

de vida» (p. 100).

No tengo ya tiempo para hablaros del trabajo de nuestros amigos de Québec,

o de los belgas y holandeses. Pero me siento obligado a haceros saber

que, con ocasión de una visita mía al campo palestino de Borj el Barajneh, al

sur de Beirut, para ver a unas animadoras en un centro de animación de este

campo, aprendí que «animación» se dice «tanchite», término que significa poco

más o menos, el equivalente de «dinamismo, pujanza, fuerza», significado

cercano, en definitiva, al que tiene en latín «animus», y que este término de

«tanchite» ¡significa también en su lengua, esa maravilla de ayuda que conocemos

con el nombre de viagra!

Esta presentación general permite afianzarse en la idea de que la noción

de animación señala, en todos los países del mundo donde existe, la toma de

conciencia de esta diversidad, a la vez que el interés que ella suscita y las dificultades

de análisis que presenta. Ordenar bajo el mismo nombre a técnicos

y estrategas, especialistas y universalistas, a animadores en los campos de intervención

más variados, que van al encuentro de los públicos que no son menos

variados, humanitarios, voluntarios y profesionales (laicos, creyentes, reformistas,

revolucionarios), es un empeño político y cultural esencial, pero

también de carácter heurístico o investigador. Sólo falta ya que un «corpus» cultural

común resulte participado por los diferentes protagonistas de la animación,

en torno a nociones de «cambio o transformación participativa».

En la constelación de «animación», los términos de promoción cultural, trabajo

social o servicio social colectivo, desarrollo, democracia participativa,

educación popular o no reglada, comunicación o pedagogía social, andragogía,

educación para el tiempo libre, ocio, turismo, deporte o recreo, son en un

campo semántico amplio de pertenencia, espacios en que se perfilan, alrededor

o al lado de esta noción, filiaciones, parentescos, hibridaciones, mestizajes,

desplazamientos, cambios. Sucede lo mismo con los términos de gestión

cultural y de acción comunitaria (que va a constituir el centro de nuestra reflexión

en Lucerna en sus relaciones con la animación). Esta riqueza va ligada a

la historia de cada país y a la historia de cada autor (sus orientaciones ideológicas,

científicas, teóricas, disciplinares, etc.). Tal como lo explica X. Ucar:

«Soy consciente de que no se resolverá el problema inventando otros nombres

que, o bien designarán otras realidades diferentes o particulares, o bien contribuirán

a hacer todavía más indefinible o a aumentar aún más la confusión,

que ya es hoy bastante problemática».

Una vez acabada esta incursión conceptual y pedagógica, es preciso, a

partir del momento actual, evocar cuáles pueden ser las orientaciones y los objetivos

para los años que vienen.

3.. LAS ORIENTACIONES DEL FUTURO

Personalmente veo que se perfilan cuatro objetivos esenciales:

El primero concierne al desarrollo del tejido alrededor de la animación.

Existen ya en estos momentos, la red de la bienal, la red alrededor del tiempo

libre en América Latina, la red iberoamericana, a partir de Salamanca. También

se ha constituido en el momento actual, en colaboración con el Ministerio

de la Juventud, de los Deportes y de la Vida Asociativa, y con la participación

de la convención colectiva de la animación, otra red alrededor de las formaciones

universitarias o superiores (cuya sede está en Burdeos). Otra iniciativa

más está en curso después de Burdeos con lazos en la Comunidad Europea,

para formar una red de animación en este territorio. Será preciso también unificar

nuestras fuerzas para que se haga posible una iniciativa africana en los

próximos años. Me parece aconsejable llevar a cabo este objetivo de redes

múltiples bajo una perspectiva de organización más informal que formal, más

bien flexible que rígida, en construcción, mejor que completamente terminada,

y mejor en forma de red que de haces.

El segundo objetivo se refiere al tema de los cambios alrededor de los problemas,

de formación, de profesionalización, de investigación a nivel continental

o intercontinental. Nosotros tenemos en Burdeos estudiantes, cada vez

más numerosos, que aspiran a una movilidad en su trayectoria de formación o

de compromiso profesional o voluntario en el extranjero. La existencia de una

licenciatura y de un máster profesional de «animación» en nuestra universidad,

sin duda que va a ampliar estas demandas. ¿Cómo responder a este interés legítimo

en una perspectiva de apertura al mundo siempre deseable? ¿Cómo hacer

que se correspondan los niveles de formación, las demandas y las ofertas,

las posibilidades de cursos cortos o de cursos largos, las formas de atención a

los estudiantes del doctorado, etc.?

El tercer objetivo concierne al análisis de la evolución de las sociedades en

su relación con el surgir de nuevas profesiones en el campo cultural, social, educativo,

deportivo, patrimonial, turístico, etc. ¿Será preciso rehusar la profesionalización

de estas funciones limitándolas a prototipos ideológicos y sólo militantes,

o se podrá aspirar a una dialéctica vivificadora entre compromiso y

profesionalización? En este caso, ¿qué desafíos, qué recursos, qué dificultades

tendremos?

Este objetivo se relaciona directamente con el siguiente y último, es decir:

el tema del sentido de las prácticas de animación. Yo quiero recordar aquí que

los Jefes de Estado de los países iberoamericanos, reunidos aquí en Salamanca,

por lo que, indirectamente, nuestra asamblea es uno de sus frutos concretos,

declararon el 15 de octubre de 2005 «tener en cuenta las conclusiones de

la VIII Conferencia Iberoamericana de Cultura, celebrada en Córdoba (Espa-

ña), (es decir que) acordamos avanzar, en un marco de solidaridad y de cooperación,

en la elaboración de una Carta Cultural Iberoamericana que dé prioridad,

como ámbitos de aplicación, a los derechos culturales, al patrimonio cultural

y natural, material e inmaterial, a las industrias culturales y los vínculos de

la cultura con el desarrollo, la educación y la formación, la innovación, la economía,

el empleo, el medio ambiente, el turismo, la ciencia, la tecnología».

En su alocución final, el Presidente del Gobierno Español, José Luis Rodríguez

Zapatero, declaró la necesidad de un objetivo fundamental, el de la «consolidación

de una relación estratégica entre la Unión Europea y América Latina

». Como representante de Europa, que no soy ni español ni portugués, yo

puedo hacer mío este eje de trabajo, tanto más porque ha contribuido a este

comentario: «Como en una orquesta, la armonía y el bienestar democrático sólo

se logran si el conjunto no anula al individuo, si las necesidades básicas de

todos los ciudadanos, sin exclusiones, están cubiertas. Eso significa, sobre todo,

democratizar una de las necesidades más altas: la de ser libre. Libertad para

expresar la propia naturaleza, sin vergüenza ni temor; sin miedo. Libertad

para decidir una vida dentro del social y aportar al mismo las características

que nos hacen a todos tan distintos como imprescindibles. Libertad para ser

más felices, más independientes, más generosos con quienes más lo necesitan.

Porque la libertad siempre viene acompañada de una lucha sin tregua contra

la ignorancia, contra la discriminación, contra la intolerancia y la violencia...».

Nos corresponde a nosotros también, actores múltiples de la animación, el

hacer creíble esta perspectiva.

Muchas gracias.

 

courrier  : jeanclaudegillet@free.fr / Web : http://jeanclaudegillet.free.fr / http://colloque.cs.free.fr
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